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Encordado
Seis señales de que tu cuerda está muerta
Cómo darte cuenta de que la cuerda ya no sirve antes de que se rompa, y por qué casi todo el mundo le echa la culpa a su juego.
Una cuerda no avisa cuando se muere. Baja de rendimiento tan despacio que el cerebro se acostumbra, y lo normal es pensar que estás jugando mal.
1. La bola se va larga sin razón
Es la señal número uno. La cuerda perdió tensión, hace más de trampolín y la bola sale más rápida de lo que calculas. Si no cambiaste nada en tu golpe y de repente todo se va largo, mira las cuerdas.
2. El sonido cambió
Una cuerda viva suena a chasquido limpio. Una muerta suena a golpe seco y apagado. Es de las formas más rápidas de saberlo, y no hace falta ser experto: lo notas.
3. Las cuerdas no vuelven solas a su sitio
Una cuerda en buen estado se desplaza al impacto y regresa sola. Si tienes que acomodarlas con los dedos cada dos puntos, ya perdió esa capacidad.
4. Ves las muescas
Mira el centro del cordaje, donde se cruzan las verticales con las horizontales. Si ves muescas marcadas, la cuerda lleva rato desgastándose.
5. Sientes más vibración
Más vibración en el mango, o molestia en el codo o el antebrazo después de jugar, es señal de que la cuerda ya no está absorbiendo el impacto.
6. Pasó el tiempo, y punto
Aunque nada de lo anterior salte a la vista: si llevas más meses de los que tocaba, está muerta. La regla es encordar al año tantas veces como juegues por semana, y está en cada cuánto encordar.